Estudios de viabilidad en protección contra incendios
Cómo aplicar el modelo DCAF (Direct Cost Avoid Fatality) en la gestión del riesgo
En el ámbito de la ingeniería de protección contra incendios, la toma de decisiones sobre inversiones en seguridad suele estar condicionada por la normativa mínima exigible. Sin embargo, los incendios recientes en edificios, aparcamientos o instalaciones industriales han demostrado que cumplir la norma no siempre equivale a tener un nivel de protección suficiente.
Por eso, desde la consultoría especializada, se incorporan estudios de viabilidad basados en análisis económico-técnicos avanzados, como el modelo DCAF (Direct Cost Avoid Fatality), que permite vincular el coste de las medidas de protección con las pérdidas que evitan
¿Qué es un estudio de viabilidad en protección contra incendios?
Un estudio de viabilidad en PCI (Protección Contra Incendios) es un análisis integral que evalúa si las medidas de seguridad propuestas son técnicamente eficaces y económicamente justificables.
No se limita a cumplir con el CTE o el RIPCI, sino que busca optimizar la relación entre el nivel de riesgo tolerado y la inversión necesaria.
En un estudio de este tipo, la consultora:
- Analiza el riesgo base de incendio con las medidas existentes o mínimas normativas.
- Evalúa alternativas técnicas (rociadores, detección avanzada, sectorización, control de humos).
- Calcula el retorno de inversión (ROI) en seguridad, comparando el coste de cada medida con la reducción esperada de pérdidas.
Este enfoque permite a la propiedad decidir con datos objetivos cuánto invertir para lograr un nivel de seguridad proporcional a su tolerancia al riesgo.
¿Qué es el modelo DCAF (Direct Cost Avoid Fatality)?
El DCAF, o Coste Directo de Evitar la Fatalidad, es una metodología desarrollada por Ashes·Fire para cuantificar económicamente el impacto de un incendio y la reducción de pérdidas derivada de la implantación de medidas de protección
En otras palabras, el DCAF responde a una pregunta clave:
“¿Cuánto cuesta evitar una fatalidad o una pérdida grave mediante una inversión en seguridad?”
Este modelo traduce el riesgo en valores económicos: pérdidas materiales, paradas operativas, daños reputacionales y, sobre todo, exposición a daños personales.
Así, se obtiene un índice de reducción de fatalidad que mide la eficacia y rentabilidad de cada medida de protección frente al coste de su implantación.
Cómo se aplica el modelo DCAF en edificios
El estudio DCAF se estructura en tres fases principales:
- Análisis del escenario base:
- Se calcula el riesgo actual con las medidas existentes (por ejemplo, un edificio con detección, BIEs y extintores, pero sin extinción automática).
- Se cuantifican las pérdidas probables: daños estructurales, materiales, interrupción de negocio, lesiones o fatalidades.
- Evaluación de medidas adicionales:
- Se estudian distintas soluciones técnicas (rociadores, nebulización, sectorización, extracción de humos, etc.) y su impacto en la reducción del riesgo.
- Se estima su coste (CAPEX/OPEX) y su efecto sobre la Pérdida Máxima Probable (PML) o la Pérdida Máxima Posible (MPL).
- Estimación del retorno (ROI) y del DCAF:
- Se calcula el Cost Avoidance, es decir, el valor económico de las pérdidas evitadas.
- Se obtiene un índice de reducción de fatalidad (DCAF%) que indica la mejora del nivel de seguridad.
Ventajas del enfoque DCAF
- Objetividad: cuantifica el beneficio real de cada medida.
- Rentabilidad: optimiza la inversión en función del riesgo asumido.
- Gestión técnica: proporciona argumentos sólidos ante aseguradoras, OCAs o administraciones.
- Mejora reputacional y legal: demuestra diligencia debida en la gestión del riesgo.
Además, este enfoque contribuye a mejorar la negociación de primas de seguro, ya que documenta la reducción esperada de pérdidas, generando confianza técnica en el riesgo evaluado.
Conclusión
El modelo DCAF representa una evolución del enfoque tradicional de la ingeniería de incendios, integrando la viabilidad técnica y económica en una única herramienta de decisión.
Desde la consultoría especializada, aplicar el DCAF permite alinear la inversión en protección contra incendios con el valor real de la seguridad conseguida, optimizando recursos y reduciendo la vulnerabilidad global de la edificación.
En Ashes·Fire, este modelo se aplica de forma práctica en proyectos de edificación, industria y energía, combinando análisis de riesgo, estudios prestacionales y evaluación económica, con un objetivo claro:
“Convertir la seguridad en una inversión medible, sostenible y justificada.”


